Días sin Alma...
Bonito día el que escogió el calendario hoy para vivir... 29 de Septiembre...
No es secreto para nadie que últimamente he sido presa fácil de la tristeza y la melancolía (más que de costumbre), pero este día en particular siento más fuerte ese abismal y enorme vacío que tengo desde hace dos años... Es precisamente este día y esta efeméride que cambió en gran porcentaje la perspectiva que tenía de la vida, la paz interior y el "amor" (muy entre comillas).
Sin previo aviso y con poco conocimiento sobre el tema, cierto día de Septiembre (a decir verdad, uno mucho más deprimente que este) decidí hacer el que (según yo) era "el sacrificio más grande hecho alguna vez en la historia de la humanidad en nombre del sentimiento más bello y puro y... blablabla...": Entregar mi alma, algo que daba por sentado poseer hasta el día de mi muerte, un ente valoré solo las últimas dos semanas que estuvo conmigo.
Diría (algo de rabia) que de nada sirvió tal sacrifio, mi cometido funcionó en un corto lapso, las metas que pretendí lograr de una u otra manera no salieron para nada bien (aumenta la frustración el hecho de dar el alma y no enseñarle a dicho sujeto a cómo vivir aprovechando cada oportunidad) y no recibí una ocmpensación justa por parte del beneficiario. Sin embargo, cuando miro atrás no me quejo tanto. Meses después de tanto vacío (como el que experimento ahora) la vida se encargó de darme una nueva alma, o al menos el 10% de una, con la condición de hacerla crecer y ponerla bonita... Pero eso tampoco sirvió, ahora, esa fracción que me daba paz ya no está.
Todo es distinto desde entonces. Cuando cierro los ojos y logro contemplarme interiormente me siento mucho más vacía que de costumbre, más frío, mayor soledad... Me siento terriblemente incompleta... Y triste...
Dos años después de tan loca/absurda/extraña/romántica desición producto de un cúmulo de mal mezclados sentimientos y sensaciones altamente incómodos y aún tengo mucho por pensar, una parte de mi se arrepiente de lo que hice y otra mira con cinismo a quien pregunte si tengo o no alma... Aún no sé que pensar, ni qué sentir, sólo se que mientras esté así, en este estado, siendo un ente de esta manera viviré caminando como de costumbre, observando detenidamente si de nuevo encuentro lo que he estado buscando...
No es secreto para nadie que últimamente he sido presa fácil de la tristeza y la melancolía (más que de costumbre), pero este día en particular siento más fuerte ese abismal y enorme vacío que tengo desde hace dos años... Es precisamente este día y esta efeméride que cambió en gran porcentaje la perspectiva que tenía de la vida, la paz interior y el "amor" (muy entre comillas).
Sin previo aviso y con poco conocimiento sobre el tema, cierto día de Septiembre (a decir verdad, uno mucho más deprimente que este) decidí hacer el que (según yo) era "el sacrificio más grande hecho alguna vez en la historia de la humanidad en nombre del sentimiento más bello y puro y... blablabla...": Entregar mi alma, algo que daba por sentado poseer hasta el día de mi muerte, un ente valoré solo las últimas dos semanas que estuvo conmigo.
Diría (algo de rabia) que de nada sirvió tal sacrifio, mi cometido funcionó en un corto lapso, las metas que pretendí lograr de una u otra manera no salieron para nada bien (aumenta la frustración el hecho de dar el alma y no enseñarle a dicho sujeto a cómo vivir aprovechando cada oportunidad) y no recibí una ocmpensación justa por parte del beneficiario. Sin embargo, cuando miro atrás no me quejo tanto. Meses después de tanto vacío (como el que experimento ahora) la vida se encargó de darme una nueva alma, o al menos el 10% de una, con la condición de hacerla crecer y ponerla bonita... Pero eso tampoco sirvió, ahora, esa fracción que me daba paz ya no está.
Todo es distinto desde entonces. Cuando cierro los ojos y logro contemplarme interiormente me siento mucho más vacía que de costumbre, más frío, mayor soledad... Me siento terriblemente incompleta... Y triste...
Dos años después de tan loca/absurda/extraña/romántica desición producto de un cúmulo de mal mezclados sentimientos y sensaciones altamente incómodos y aún tengo mucho por pensar, una parte de mi se arrepiente de lo que hice y otra mira con cinismo a quien pregunte si tengo o no alma... Aún no sé que pensar, ni qué sentir, sólo se que mientras esté así, en este estado, siendo un ente de esta manera viviré caminando como de costumbre, observando detenidamente si de nuevo encuentro lo que he estado buscando...
Hola, pues llegue aqui por curiosidad
ResponderEliminarno entiendo muy bien por lo que estas pasando, pero pues animo !
hubo una etapa de mi vida donde tambien sentia ese horrible vacio y la sensacion de tristeza me invadia a cada instante
hoy no soy la persona mas sonriente o mas feliz del mundo pero sin duda he ido saliendo de eso, se que tu tambien puedes, digo no se puede estar asi siempre
saludos